Mostrando entradas con la etiqueta Texto Corto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Texto Corto. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de febrero de 2011

Clara



No pudo verse al espejo. Sintió vergüenza. Vacío y vergüenza. El escalofrío le atravesó la piel, la mirada. Lo supo todo, y eso es mucho. Se acurrucó en su propio abrazo y no fue suficiente. Las suelas estaban gastadas, caminaba casi descalza y no se había dado cuenta. Vio que las manos le terminaban en la punta de los dedos y quiso más. Quiso todo. Arregló la casa, se puso guapa y se decidió a salir. Calles, autobuses, barcos, aviones, y kilómetros de camino por delante. Años de camino por delante.
Se recompuso. Intento sorber la mayor cantidad posible de aire, los pulmones se le hincharon y mientras devolvía al viento un largo suspiro, una sonrisa aparecía sincera a engalanarle el rostro. Su cabeza era un mar atardecido. El corazón: un corazón, y estaba dispuesta a usarlo.

IMAGEN:El Globo Rojo, Paul Klee

lunes, 3 de enero de 2011

Clara aprende a asesinar



Clara vio la posibilidad de utilizar todos los cariños a su favor. Reventar con ese oscuro pasado de soledades fake y apostar por un futuro promisorio. El presente no existe- pensó levemente cuando limpiaba su pistola. Un poco cansada de los barcos que no zarpan de la orilla, y que en vez de contar con un capitán serio y elegante, les dirige un tipo de dj decadente, la mayor parte de las veces mitad drogado mitad borracho, quien se encarga de repartir puras consideraciones filosóficas a los tripulantes. Decidió (con la contundencia que tal tipo de acciones conlleva), dejar esos barcos esta vez y abordar otra nave, al parecer desconocida, confortable y posiblemente con algún puerto de llegada.
Las deudas, sin embargo, agobiaban a Clara, y también la soledad. Ante la necesidad imperiosa de partir y lo acuciante de la situación, vio solo una salida posible. Se amarró el pelo en cola para que no le estorbara la visión, vio por donde se colaba mas la soledad y el débito, cerró un ojo, apuntó el revólver y sonó el fogonazo. Fuck you lindo.
Dicen que en el último instante antes de disparar cerró ambos ojos. Luego dio media vuelta y corrió lo mas que pudo. Del cuerpo ella no supo más. Desde la popa mira atrás al medio día, los días fríos y algunas madrugadas.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Siempre



Siempre hay algo de ocultismo en todo esto. Siempre buscamos un calzo para apoyarnos, para no caer de bruces sobre la cara llena de dientes. Siempre sabemos discreción, es más, depende de la hora ya no se llama discreción, se llama diferente.

Siempre hay un lugar al que volver, y es la Isla del Día de Antes, pero sí la podemos alcanzar, recostar la cabeza y comer un coco.

Siempre amanece, y es una llamada de atención. Hay días que amanecen y cambió el mundo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Clara

Clara ve como el pelo le escurre por los hombros sin prisa alguna. Los pezones curiosos se asoman entre la maraña, levanta la cara y ve la luz. Una luz blanca y absoluta que le incomoda las pupilas, pero ella sostiene la mirada. Quizá pensó que nunca es tarde para las resoluciones, se ató el pelo en una cola y se vio en el espejo. La misma de ayer y de antier, pero no la de mañana. Con la cabeza llena de humo, y el soundtrack cantándole que espere un milagro, suspira y piensa, y piensa y suspira. Clara cree que las decisiones son edificios inmutables, que los cariños se administran como las cuentas de banco, y que la indiferencia es una posición política que se aprende con los años. Clara todavía no sabe que las decisiones son siempre temporales, y que nada en realidad se soluciona. Clara sospecha que la mejor decisión es seguir viviendo el día, y dejando los platos para mañana.

Clara

Clara le pegó un grito a la nada, a la lluvia, a la oscuridad. La casa está habitada, demasiado habitada. En las esquinas, debajo de la cama y en el cuarto de baño, hay polvo que le es ajeno. Largos los días mueren sin empezar, la sucesión de las horas no son más que eso. El portón chilla o ruge -depende del ánimo- unas cuantas veces al día, ninguna trae novedades.
El baño rápido y necesario es un aviso de cosas por hacer, a veces tantas...
Clara le llama el momento del resumen, junta los haberes y los deberes y saca cuentas, siempre pierde, eso es la vida. Perder. Ceder. Convivir. Clara piensa que siempre va estar ahí, que tiene que estar siempre ahí. Las lecturas le sugieren que le llame resistencia, ella se sugiere que fue demasiado. Una mañana de verano con brisa, de esas que resultan insolentemente inspiradoras, se convenció de la palabra decisiones, esa que siempre rasga cuando se pronuncia, y rompe cuando se ejecuta.
Clara cambió de dirección, de número de teléfono y según creyó ella, de destino.

Clara

Entre las cacas de las gallinas y la gata que camina por el techo, que duerme a su lado en la cama, y la sigue despacio sin esperar nada a cambio, Clara despierta con la sonrisa de la soledad en las arrugas. Hace años que no hace falta bañarse o barrer, o levantarse temprano. Las convenciones sociales no se encargan de quienes a fuerza de voluntad ya han vencido al tiempo y lo tienen en una macetera en el patio para regarlo cada dos días.

Con la inmensidad de los años doblando las rodillas, la cadera y el brazo izquierdo que desde cayó en el centro no quedo muy bien, Clara hoy piensa que podría morir. Una muerte silenciosa y triste, digo triste porque siempre es triste la muerte. Los ojillos claros de la gata invocan cierto ritual antiguo, ritual de amigas que se acompañan sin decirse nada. Le da miedo morirse. Le da miedo dejar morir de hambre a sus fieles compañeros, pero sobre todo a la gata. Puede que puras excusas, le da miedo morirse, eso es todo.

El último de los miedos para ella ahora es el primero. Clara no sabe que la muerte la espera no ese día, que en particular pensó tanto y tanto en cómo morirse. Clara piensa cuál es la categoría de pecado para quién reza todos los días sin prisa el rosario de las seis. Podría tomarse más pastillas de la cuenta, intentar colgarse que es lo más difícil, o abrirse la ajada y leve piel con el cuchillo. Toma todas las ideas y las pone en el rosario, desiste, resiste, y le cuenta a Dios que quiere morirse, pero le da miedo. La muerte de Clara la veló casi hasta la eternidad a la orilla de la cama de un hospital, mientras un osteosarcoma insolente le habitaba los huesos.

Queja de la ciudad

Me gustaría caminar sin el sofoco de esta ciudad. La lluvia moja y después hace calor, un calor por dentro. Como si los vigilantes estuvieran bajo el suelo atizando la caldera de los temores, echándole leña al infierno. Ese abismo cercano, ese asusto desintegrador de la sociedad nacional del veintiuno. Es que ni la lluvia refresca lo suficiente, es que no basta para lavar los pecados de este pueblo. Vale hartarse del calor. De los vicios conocidos de los vecinos. Del confort del amor filial. Y el desamor. De la sangre brillante de la tv. Del juego de dos noticiarios que siempre juegan a ganar sin decirnos nada.

Y si supieras que me encantan tus putas esquinas.
Los edificios raídos de rutina.
Los bares de mi infancia.
Tus muertos.

He tratado de reconquistarte todas las noches de juerga. Miento si digo que no lo he logrado en la mirada complaciente de la gorda de Chelles, cuando en la madrugada adivina, o acaso sabe mi afición al pinto con huevos fritos.

Pero hoy. Hoy no me alcanza.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sabina para iniciados



Como a veces las tareas domésticas me dejan poco tiempo para escribir, sólo me queda leer y recomendar, así que les dejo unos sabinazos muy recomendables que dejó mal puestos en Etiqueta Negra y que Sil puso en otro lugar.

Lo único que siempre he querido es una llave en el bolsillo

jueves, 27 de agosto de 2009

María


En una de las orillas del lago vive María, con el pelo largo y la cara morena. De güipil y demás, es como si cualquier casualidad le diera cuerda y la pusiera al viento para que camine. -Ma barato, com-preme uno- Los pasos cortos. El lago plano, quieto. Todos sospechan un secreto que duerme en el fondo, pero les da miedo contarlo a los turistas porque después no vuelven. Barren las mujeres afanosas con los hijos colgándoles a los lados. Barren y levantan nubes de polvo que desaparecen. Los pensamientos se disuelven con la vista del volcán. Caen despacio en lo azul, y sin prisa desde el bote un pescador los disuelve con su remo y llegan hasta el fondo. Un fondo desconocido que Dios no ha querido que sepamos adonde queda.

María se acerca sin ánimo de lucro. -¿Y tú que haces? -Matemática es mi materia favorita. -Mañana vienen los gringos.

Arma el mundo con pedazos que la gente deja olvidados en el lago. Los junta y se los lleva a su mamá para que los cosa. En las tardes lo saca a pasear por Santa Catarina Palopó, para que no se ponga triste.