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sábado, 27 de noviembre de 2010

Siempre



Siempre hay algo de ocultismo en todo esto. Siempre buscamos un calzo para apoyarnos, para no caer de bruces sobre la cara llena de dientes. Siempre sabemos discreción, es más, depende de la hora ya no se llama discreción, se llama diferente.

Siempre hay un lugar al que volver, y es la Isla del Día de Antes, pero sí la podemos alcanzar, recostar la cabeza y comer un coco.

Siempre amanece, y es una llamada de atención. Hay días que amanecen y cambió el mundo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Queja de la ciudad

Me gustaría caminar sin el sofoco de esta ciudad. La lluvia moja y después hace calor, un calor por dentro. Como si los vigilantes estuvieran bajo el suelo atizando la caldera de los temores, echándole leña al infierno. Ese abismo cercano, ese asusto desintegrador de la sociedad nacional del veintiuno. Es que ni la lluvia refresca lo suficiente, es que no basta para lavar los pecados de este pueblo. Vale hartarse del calor. De los vicios conocidos de los vecinos. Del confort del amor filial. Y el desamor. De la sangre brillante de la tv. Del juego de dos noticiarios que siempre juegan a ganar sin decirnos nada.

Y si supieras que me encantan tus putas esquinas.
Los edificios raídos de rutina.
Los bares de mi infancia.
Tus muertos.

He tratado de reconquistarte todas las noches de juerga. Miento si digo que no lo he logrado en la mirada complaciente de la gorda de Chelles, cuando en la madrugada adivina, o acaso sabe mi afición al pinto con huevos fritos.

Pero hoy. Hoy no me alcanza.